11 jun. 2011

¡ A por el primero !

     Dallas Mavericks tiene más cerca que nunca la consecución de su primer título NBA. Tras la derrota en 2006 contra los Miami Heats de Wade y Shaquille, donde todo estaba a su favor tras un 2-0 inicial, estos Mavs no habían vuelto a demostrar todo su potencial.
    En realidad no muchos contaban con ellos hasta el recital que dieron ante los actuales campeones, L.A, en las semifinales de conferencia. A pesar de la supremacía con la que se habían plantado los Miami Heats en las finales, doblegando al mejor equipo de la temporada regular, Chicago Bulls, y al MVP Derrick Rose, y previamente a unos Boston Celtics que con su 4-0 a los Knicks habían creado expectativas, en la atmósfera previa se sopesaba como muy real la posibilidad de que Dallas se coronara campeón.
    Con un Dirk Nowitzky que se postula como el segundo europeo en poder conseguir el MVP de las finales después de aquel gran Tony Parker de las finales de 2006, los Dallas están actuando como un equipo que nunca se rinde, protagonizando remontadas con parciales espectaculares como el 15-4 que les endosó a los de Florida en el inicio del cuarto parcial del último partido, llevándoles a ponerse por encima tras remontar los nueve puntos de ventaja que tenían los de Erik Spoelstra  en los primeros minutos del mismo.
    Antes se hacía mención a un gran Nowitzky que con 28 puntos por partido y con una sensación de peligro constante está siendo la figura de estas finales, pero no sólo él ha participado en este camino glorioso para Dallas, un encomiable Jason Terry en su quinta temporada en este equipo las mismas que el veterano Jason Kidd, está siendo un magnífico escudero del alemán promediando 16.2 puntos por partidos y algo más valioso que esos puntos, espoleando a los aficionados y a sus compañeros en cada acción, convirtiéndose en el auténtico corazón de este equipo. También es justo nombrar otros nombre como el mismo Jason Kidd ejerciendo una  magistral dirección y un gran  porcentaje de triples en estos playoffs, acompañdo de un  Shawn Marion que con sus buenas actuaciones ha relegado a la inactividad a un irregular Stojakovic que ha pasado de ser clave saliendo desde el banco contra Los Lakers a jugar dos minutos en el total de las finales. Y como gran sorpresa, aunque no tanto para muchos, el pequeño dominicano J.J. Barea que con su electricidad y sus bandejas imposibles está siendo un as en la manga para Rick Carlisle a la hora de romper defensas rocosas y provocar faltas. 
    Con todo esto y unas ganas gigantescas de hacer historia  Dallas Mavericks afronta los dos partidos en Miami que los separan del elenco de los ganadores del mayor espectáculo baloncestístico del mundo. Veremos que pasa mañana en el sexto partido. Un servidor apoya a los Dallas, este equipo y las camisas azules de sus aficionados se merecen un título NBA.

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